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viernes, 15 de octubre de 2021

SEMBLANZA BIOGRÁFICA DE DON PABLO PÉREZ MAITA UN POTOSINO NOTABLE. (Niñez y precocidad de un niño, hijo de minero en Potosí)

 Autor: Jose Luis Pérez Coro*



INTRODUCCIÓN.-

¿Quién fue Don Pablo Pérez Maita?, (1954-2020) o Don Pablito, como comúnmente lo llamaban el pueblo potosino. Su currículum de vida, tal como los hechos históricos y la documentación lo confirman, fue: Excelente y destacado estudiante de las escuelas: Eduardo Abaroa; José María Linares. Alumno sobresaliente del Colegio Otto Felipe Braun (fundador) y alumno ejemplar del prestigioso colegio “Atómico” Juan Manuel Calero.

Estudiante de la Escuela Nacional de Maestros de la ciudad de Sucre. (Compañero de la famosa cantante chapaca Enriqueta Ulloa). Ejemplar estudiante universitario de La Universidad Autónoma Tomás Frías de la ciudad de Potosí.

Profesional y Master (Magister) en contaduría pública y administración de empresas de la Universidad Autónoma Tomas Frías y estudios de posgrado de la Universidad del Valle.

Docente universitario de la U.A.T.F.

Así mismo escribió algunos textos y libros inéditos sobre finanzas y minería.

Fue así mismo gran deportista, llegando a jugar en las Juventudes de Nacional Potosí, (el equipo del pueblo) entre otros equipos de fútbol y básquet, entre otros deportes.

Por otra parte, fue trabajador minero, Kuraca, Corregidor y autoridad de su región.

 Como profesional, fue creador y fundador de la fiesta de la papa en Betanzos-Potosí cuando estuvo en la planta de experimentación agrícola y ganadera CHINOLI-IBTA. Así mismo trabajó en Impuestos Nacionales entre otras entidades públicas y privadas.

Fue gestor y artista músico, aunque también incursionó en las artes plásticas, pero más se decantó por arte musical, (el canto, la guitarra y la música en general, eran lo que más le apasionaba) fundador, propietario y director de algunos de los grupos electrónicos más famosos del sur de Bolivia. (Grupo Libertad, Grupo Génesis. Proyecto L, Grupo Prestigio, etc., junto a sus hijos, todos de Potosí y desde Potosí).

Fue gran padre y amigo, padrino y compadre de más de 500 personas entre parientes y no parientes.

En la vida social pública, fue un querido y respetado dirigente político, reconocido por su honestidad y habilidad intelectual, además de gran consejero de las nuevas generaciones. Gran sindicalista y dirigente. De joven y universitario, se unió a las resistencias contra las dictaduras y fue revolucionario en el proceso hacia la democracia.

 En definitiva hizo mucho por Potosí, su tierra, y consiguientemente por Bolivia,  sobre todo al impulsar y fomentar la educación y la igualdad. Se necesitaría muchas páginas, o varios libros enteros para detallar todas estas y otras facetas de este prolífico potosino.

Pero en esta breve semblanza, hablaremos de una pequeña parte de su niñez, como homenaje y para conocer a uno de los potosinos contemporáneos, que luchó por la igualdad y la educación de nuestra patria. Sirva este homenaje a su persona como agradecimiento.


EL COMIENZO.-

En plena ejecución de la revolución nacional, desde el 52, en el máximo apogeo del gobierno del MNR, entre reformas, revoluciones y conflictos sociales, etc., nace un 25 de enero de 1954, el que sería: Pablo Pérez Maita, en Chaquí, Provincia Cornelio Saavedra, del Departamento de Potosí-Bolivia.

Sobre su nacimiento, a manera de curiosidad, él mismo manifestó en algunas ocasiones que había nacido de siete meses, sietemesino,  y de parado. (Es importante mencionar que nacer de siete meses, de pie o parado, en la cosmovisión andina, tiene mucha significancia y simbolismo. Algo considerado fuera de lo común, como una señal o marca de lo venidero).

Tal vez por ello, cuando nació, era muy pequeño y hasta su madre lo envolvía y le ponía más aguayo o bayeta a la parte inferior de la envoltura o del hualtado, para que pareciese más grande de lo que era en realidad, porque decían, era muy, pero muy pequeño. Sin embargo, con los años crecería robusto y fuerte, y de estatura promedio, como todos lo conocieron.




SU FAMILIA.-

Sus padres fueron: Don Cristino Pérez Tumiri, (Agricultor, sastre, minero y dirigente sindical. Al quien llamaban: “doctor” por sus cualidades y habilidades en la dirigencia minera y por haber aprendido a leer y escribir por su cuenta y sin haber asistido a la escuela, además por vestir en ocasiones especiales traje, paletó o terno de gala).

Por otra parte, fue también artista, hábil con el instrumento del charango y poseedor de una gran colección de charangos en su casa.

Su madre: Doña Severina Maita, agricultora, comerciante, ama de casa, gran mujer, de fuerte carácter, pero amorosa con sus hijos. 

Su abuelo y patriarca fue: Don Estanislao Pérez, combatiente de la guerra internacional del Chaco contra el Paraguay y gran personaje de leyenda en las regiones en que transcurrió su existencia, sobre todo por el sur del país. 

Su padre político fue don Lorenzo Maita.

Su madre política fue doña Gregoria. Una madre y abuela tierna, amorosa y de gran estirpe entre su región.

Fue así mismo, Don Pablo Pérez, el mayor de 10  o más hermanos, de los cuales tres murieron tempranamente y hasta tuvo hermanos gemelos que igualmente fallecieron prematuramente. Entre sus hermanos están: Ana, Máxima (fallecida), Julio, Jorge, Lucía, Juan, todos de Apellidos Pérez Maita. A quienes ayudó he hizo estudiar e impulsó a salir profesionales, habiendo todos ellos ocupado grandes e importantes cargos públicos y privados a nivel nacional.

Su esposa: Antonia Teodora Coro Mamani de Pérez. Profesional graduada en Alta moda y costura, profesional modista en corte y confección, además de comerciante, también fue una gran esposa y buena madre.

Sus hijos: Jose Luis Pérez Coro, Lourdes Cecilia Pérez Coro, Christian Pablo Pérez Coro y Luis Fernando Pérez Coro. A quienes formó como profesionales en varias áreas científicas, filosóficas y artísticas.

Sus yernas: Nancy Flores y Sandra Condori. Mujeres de gran emprendimiento y de fuerte carácter.

Nietos: más de 11 nietos: Ludwig, Erik Tupac, José Leonardo, Ángela, Abigail, Ian, Christian Fabián, Abigail, Alex, Daniel,  Christian Fabián, etc. A quienes amó con todo. Estos son aun niños, pero dando sus pasos en el arte y otra áreas.

 




LOS PRIMEROS PASOS EN LA ESCUELA.-

Sus primeros pasos en la educación, las inicio y las cursó primero, en la escuelita: Eduardo Abaroa, fundada por el que sería su futuro suegro: Lorenzo Maita, en la localidad de Chaquimayu del Municipio de Chaquí. Antes de trasladarse definitivamente a la ciudad de Potosí. En esa escuelita ya demostraría las habilidades que le caracterizaría.

Es importante mencionar que su suegro Lorenzo Maita, fue un gran personaje, parte de la élite ancestral de los Charka-Qara Qara, inca y Lupaca. Durante su existencia y en el auge de su poder, en varias ocasiones: líderes políticos, mandatarios y presidentes de turno, acudieron a su casa en Chaquí y Chaquimayu, para acordar alianzas o acuerdos con los líderes originarios de la región potosina.

Con mucho esfuerzo junto a otros dirigentes y autoridades originarias de su región fundaron la escuela Eduardo Abaroa en la localidad de Chuquimayu del Municipio de Chaquí en Potosí. Entre otras gestiones que realizaron en beneficio de su gente y su región.

 


EL ENCUENTRO CON LA PROFESORA DE SU NIÑEZ.-

Como curiosidad, en los últimos años, entre 2016-2017 aproximadamente, Don Pablo tuvo un encuentro muy especial. En aquella ocasión se encontró con nada menos que su primera profesora, aquella, de la escuelita: Eduardo Abaroa.

Ocurrió que Pablo junto a doña Antonia, su esposa, se encontraba un día en el Templo de san Clemente de Potosí o en el domicilio de la instructora de catecismo. Ellos, como muchas veces, habían sido nombrados como padrinos de matrimonio de una joven pareja.

No nos dijo exactamente, si esto ocurrió en las previas a la boda nupcial, o el en el mismo acto de la ceremonia de la boda.

Pero, la instructora de catecismo y preparación, para sorpresa de todos los presentes, había sido en su juventud; profesora de la escuela Eduardo Abaroa de Chaquimayu, una de las pocas escuelitas del área rural de la región de Chaquí en las tierras del Potosí. Y que precisamente, fue en la niñez de don Pablo, su querida profesora.

El encuentro fue casual y sorpresivo para ambos y para todos los que estaba presentes. Ambos, profesora y alumno, se reconocieron casi inmediatamente, ya sea por los nombres o por intuición, esas cosas se quedan en el misterio.

Al verse, constatarse y reconocerse,  se abrazaron y se saludaron emotivamente con mucha emoción, tanto de los dos como de todos los presente, hasta seguramente del cura o párroco de la iglesia.

La profesora, muy emotiva y elegante, ante todos; destacó al que había sido su alumno, que desde pequeño le había llamado la atención, “era mi mejor alumno” el Pablito, decía emocionada y con voz entrecortada por la emoción.

Entonces la profesora comenzó a recordar perfectamente todas las ocurrencias y los momentos con sus alumnos de aquella época y sobre todo del niño Pablito. Que ahora era una persona adulta, profesional, un personaje respetado, padrino de muchos ahijados, en fin, estaba orgullosa de su querido alumno.

Port su parte, Don Pablo, destacó, que a aquella profesora, la recordaba en su niñez,  muy linda, era la más linda profesora. Había llegado a la escuelita muy jovencita y se quedó por mucho tiempo enseñando a los niños en ese establecimiento.

“Era una verdadera señorita” decía, y la admiraba por su belleza y su habilidad en la enseñanza y docencia. Gran mujer de la que aprendió mucho para abrirse camino más adelante.

 


EN LA VILLA IMPERIAL DE POTOSÍ. Entre el estudio, revoluciones y nacionalismo.-

Su padre, ya trabador de las minas de Potosí, tomó residencia estable en la ciudad del mismo nombre, y se estableció en varios lugares de las zonas mineras y populosas de la Villa Imperial de Potosí., y así, el niño Pablo, desde muy temprano comenzó a ayudar a su familia y a trabajar junto a su padre en los asuntos de la minería, en el cerro de Potosí.

Entre las zonas o barrios en los que más tiempo transcurrió junto a su familia,  están los barrios populosos y parroquias de La Concepción, San Sebastián, San Pedro y las zonas altas de Pampa Ingenio, Calvario, Mercado Campesino, etc.

Pero una de las zonas entre las que más tuvieron influencia en su crecimiento y formación, fue el barrio de San Juan Bautista, en la zona céntrica-alta de la ciudad de Potosí.

Por aquellas épocas, pese a que se estaban implementando grandes reformas revolucionarias en Bolivia, aún en la ciudad de Potosí, se vivía una intensa discriminación y diferenciación de clases sociales y, la clase minera, era una de las más discriminadas.

Los hijos de mineros generalmente estaban destinados a ser mineros, así mismo los hijos de estos y así sucesivamente en una cadena interminable que comenzaba con la explotación inhumana y que terminaba con la muerte prematura del minero y su familia.

Los hijos de mineros, tampoco estudiaban en las escuelas, primero; porque desde niños trabajaban casi todo el tiempo en las minas y segundo, porque las necesidades económicas no les facilitaba el lujo de permitirse una educación a la manera establecida en las reformas educativas nacionales y revolucionarias.

Sin embargo, por la precocidad e inteligencia del niño Pablo, sus padres lo inscriben para que asista a la escuela y él comienza sus cursos y clases en la escuela José María Linares de la zona San Juan y allí da de alguna manera inicio y continuidad a su aventura con el estudio, la educación, lo profesional y descubre todo un mundo del que estaría consiente toda su vida, que era: la importancia del estudio y de la educación, como una de las bases definitivas de vida de toda persona, además de la importancia de la constancia, la enseñanza e instrucción. Eso lo pregonó e inculcó toda su existencia a todos los que conocía o tuvieron contacto con él.

Es importante mencionar a este respecto, que por aquella época, si un niño de padres mineros, tenía la suerte de ingresar a la escuela, solo lo hacia hasta el nivel básico o primaria.

Y esto tal vez iba a ocurrir con el niño Pablo, pero lo que le salvó de dejar la escuela, fue su propia inteligencia, su carisma con la gente, los amigos, los profesores y sus habilidades tanto en estudio, como en deporte, así como en el arte. Y su gran entusiasmo ante la vida.

Por aquella época, ya niño sobresaliente, es elegido varias veces para izar la bandera nacional en su escuela, todo un honor en su época, y que lo es hasta ahora para los que valoran esos principios morales, éticos y patriotas.

Por todas esas dotes y habilidades, muy pronto fue elegido varia veces para llevar el estandarte nacional, en desfile cívico y ser además, el abanderado de su escuela.

Por aquel tiempo, de igual manera, recibe diploma de honor por ser el mejor alumno de su escuela, (a la edad de 9 a 10 años aproximadamente) cosa notable por todo lo mencionado.

Era algo inaudito por aquella época, y que aún lo sigue siendo, ¿un estudiante hijo de minero, el abanderado, el encargado de izar la bandera y además recibir diploma de honor por ser el mejor estudiante de su escuela?, no era algo que se podía apreciar comúnmente en la distinguida y clasista sociedad potosina.

 


EL ABANDERADO DE LA ESCUELA.-

Con todo y ello, esa etapa está marcada por una anécdota triste con final feliz, de alguna manera, pues sus padres al enterarse que debía desfilar llevando el estandarte nacional, un 6 de agosto, día de la independencia de Bolivia, desfile de honor que se desarrollaba y desarrolla por la Plaza de Armas de Potosí, debían comprarle uniforme, guardapolvo, zapatos, en fin, todo lo que requería y no tenía. Sin embargo con todo esfuerzo sus padres, le compraron zapatos nuevos, guardapolvo y todo el uniforme de gala, para que lo luciera por el centro potosino ante las autoridades.

Pero el niño Pablo, al probarse los zapatos, aunque muy contento, muy pronto notó que los zapatos, eran algo grandes, el guardapolvo de igual manera, que le cubría casi hasta los pies, aunque todo era nuevo y reluciente.

Aun así, estuvo muy contento, pues nunca antes había tenido algo nuevo que ponerse, no de esa naturaleza y en esas circunstancias.

Por la mañana, muy temprano fue a su escuela muy contento y uniformando, pero pronto recibió la burla de algunos compañeros, por su uniforme demasiado grande y holgado para su estatura.

No sabremos si el niño Pablo, lloró en ese momento, o los enfrentó, no nos dijo, pero al aparecer e irrumpir un profesor, reprendió a los niños y más bien connotó el esfuerzo de sus padres y que Pablito era merecedor del premio de llevar en alto el estandarte nacional por lo que el niño se dio ánimos y orgullo de llevar ese uniforme y portar las insignias patrias como premio por ser el mejor alumno.

Es importante acotar que muchas madres, de ajustados recursos económicos, tenían esa costumbre que se la sigue hoy, de comprar tallas más grandes en ropa para sus hijos, para que estos no la dejen rápido cuando crecieran, que lo hacía rápidamente, y les durase más tiempo y así mismo, en la práctica las sigan usando hasta la eternidad  o la dejasen a sus hermanitos menores para que ellos las luzcan de igual manera. Eran otros tiempos.

Esta y otras varias anécdotas las vivió; unas tristes y otras felices el niño Pablo.

Desde esa vez, fue un ejemplo a seguir para su familia, amigos y conocidos. Él fue el primer profesional de su generación, de toda su familia y de su región.

Así fue el comienzo de su vida profesional. Sin embargo, a punto estuvo de dejar la escuela, ya porque él quería trabajar ayudando a su padre o por otras circunstancias.

Pero, para bien,  y a consejo de buenos amigos de sus papá y de sus profesores, recomendaron a sus padres, que el niño Pablo no debía dejar el estudio escolar  y más bien debían impulsar los estudios y carrera de su hijo, que con toda  la capacidad e inteligencia que poseía, les decían, él iba a llegar a ser alguien en la vida, alguien importante, un gran profesional, una persona que aportaría a su familia y al país, les daría estatus, sería el orgullo de su familia, y sobre todo; un hombre de bien.

Uno de estos buenos hombres que aconsejó a su padre fue: Don Cecilio Coro, hombre generoso, gran artista (charanguista) y ejemplar padre de familia, su esposa fue Doña María Mamani, en la actualidad casi centenaria, mujer de fuerte carácter.

Y cosas de la vida, El joven Pablo, llegaría a casarse con su hija: Antonia Coro, quien quedó huérfana de padre muy niña.

Don Cecilio Coro, por otra parte, fue ahijado de Don Estanislao Pérez, abuelo paterno de Pablo Pérez.

Así, el niño Pablo, dio continuidad a sus estudios escolares, y en los ratos que no acudía a la escuela, trabajaba, ayudando a su padre o en otros quehaceres y necesidades.

 



EL TRAUMA DE VIVIR DE INQUILINOS.-

Sin embargo, no fue del todo una época muy feliz para él y su familia, pues constantemente sufría de discriminación por ser hijo de minero, por ser humilde, por no poder costearse recreos caros, etc. Y en las casas en que alquilaban, recibía maltratos, no podía jugar abiertamente, ni nada lo que un niño en crecimiento y formación debía tener y que hacer.  

Es importante acotar, que su padre Cristino y su familia antes que tuvieran casa propia, la familia Pérez vivió por mucho tiempo en diferentes domicilios y zonas populosas de Potosí, en alquiler.

En esas casas el niño Pablo, como era el mayor de sus hermanos, recibió constantes maltratos por su condición de inquilinos.  Pero el niño Pablo tenía un carácter fuerte y solía enfrentar a los hijos de dueños de casas e inquilinos  malcriados, y así mismo a los compañeros de escuela abusivos, que trataban de humillarlo. Pero a veces no podía con todos ellos a la vez. Pero con todo y ello, hizo muy buenos amigos entre alumnos y profesores que lo apreciaron y aprecian hasta ahora.

Su padre, lo quería mucho y se daba formas y maneras de darle todo a su hijito querido, por eso compraba frutas y tal vez caramelos con mucho esfuerzo para su hijo primogénito.

Su madre, por su parte, tenía la costumbre dejar estos alimentos en un lugar específico para darle a su hijo cada tanto o cuando tuviese hambre. Pero por un tiempo, misteriosamente desaparecían sin explicación alguna.

Su padre en alguna ocasión, creyó que tal vez era su esposa la que por alguna razón no decía dónde estaban o desaparecían, o tal vez los inquilinos o los hijos de los dueños de casa lo hurtaban, en fin, no había explicación, solo que desapareciera misteriosamente.

Hasta que descubrieron, anonadados, que era los roedores los que hacían aquello. Por ello y por otras circunstancias,  se fueron de esa casa, y tuvieron más precaución a donde iban.

En otra ocasión, pasó algo muy trágico y triste, y fue que uno niño malcriado y cruel, hijo del dueño de casa u otro inquilino, no se especificó, maltrató al niño Pablo, que estaba muy pequeño, clavándole agujas en sus brazos. Su madre no sabía de qué se quejaba su hijo, pero notó que los brazos de su hijo pequeño, estaban hinchado e infectados. Desesperadamente avisó a su esposo y averiguaron ambos todo lo sucedido. Y su padre furioso fue a reclamar a los culpables, pero como no le hacían caso, lo insultaban y denigraban,  enfurecido enfrentó al dueño de casa y lo escarmentó a golpes, pues su padre era de complexión muy fuerte.

Así nuevamente su padre tuvo que buscar otro hogar menos cruel para su familia.

Luego con mucho esfuerzo, pero con gran contento,  sus padres adquirieron un terreno y casa en la Zona de San Roque y Mercado Uyuni. Y así la vida de Pablito, fue más placentera y así comenzaría otra etapa de su vida, que sería una de las más felices para él y para su familia. 

Los maltratos de alguna manera, por lo menos en su casa, habían terminado.

 







ENTRE LA NIÑEZ Y LA ADOLESCENCIA, OTRAS HISTORIAS DE SU VIDA Y EXISTENCIA.-

…Ya adolecente y en edad juvenil, el Joven Pablo, (como le gustaba que lo llamen) y ya antes, estando aún en escuela, comenzó a destacar como atleta y deportista, con ello también comenzó una de sus etapas más felices y recordadas de su juventud.

 Por otra parte, así mismo, comenzó su camino hacia el arte, que lo continuaría hasta los últimos días de su vida, no sin antes dejar escuela y enseñanza en todos esos ámbitos.

Por ello la historia y vida ejemplar de Don Pablo, estará presente en quienes sigan el camino del estudio, del deporte y del arte, pero sobre todo de ser útiles y ayudar a la sociedad como personas de bien.

Pues el aportó con su persona y actuar, para que las nuevas generaciones no sufran lo que él había sufrido, como otros de su generación, pero que sin embargo, pese a todo ello, se formó y aún formó a otras personas, como persona de bien, con el ejemplo de su actuar y accionar.

Gracias por todo.


*Jose Luis Pérez Coro: Escritor, historiador, artista, filósofo y poeta.

(Archivista-bibliotecario y actual Vicepresidente de la Sociedad de investigación Histórica de Potosí (SIHP)).

Imágenes, fotografías e ilustraciones: Archivo de la familia Pérez.













viernes, 27 de agosto de 2021

SEMBLANZA BIOGRÁFICA DE DON PABLO PÉREZ MAITA, UN POTOSINO NOTABLE. (Niñez y precocidad de un niño, hijo de minero en Potosí)

 

SEMBLANZA BIOGRÁFICA DE DON PABLO PÉREZ MAITA, UN POTOSINO NOTABLE.

(Niñez y precocidad de un niño, hijo de minero en Potosí)

Autor: Jose Luis Pérez Coro.*






INTRODUCCIÓN.-

¿Quién fue Don Pablo Pérez Maita?, (1954-2020) o Don Pablito, como comúnmente lo llamaban el pueblo potosino. Su currículum de vida, tal como los hechos históricos y la documentación lo confirman, fue: Excelente y destacado estudiante de las escuelas: Eduardo Abaroa; José María Linares. Alumno sobresaliente del Colegio Otto Felipe Braun (fundador) y alumno ejemplar del prestigioso colegio “Atómico” Juan Manuel Calero.

Estudiante de la Escuela Nacional de Maestros de la ciudad de Sucre. (Compañero de la famosa cantante chapaca Enriqueta Ulloa). Ejemplar estudiante universitario de La Universidad Autónoma Tomás Frías de la ciudad de Potosí.

Profesional y Master (Magister) en contaduría pública y administración de empresas de la Universidad Autónoma Tomas Frías y estudios de posgrado de la Universidad del Valle.

Docente universitario de la U.A.T.F.

Así mismo escribió algunos textos y libros inéditos sobre finanzas y minería.

Fue así mismo gran deportista, llegando a jugar en las Juventudes de Nacional Potosí, (el equipo del pueblo) entre otros equipos de fútbol y básquet, entre otros deportes.

Por otra parte, fue trabajador minero, Kuraca, Corregidor y autoridad de su región.

 Como profesional, fue creador y fundador de la fiesta de la papa en Betanzos-Potosí cuando estuvo en la planta de experimentación agrícola y ganadera CHINOLI-IBTA. Así mismo trabajó en Impuestos Nacionales entre otras entidades públicas y privadas.

Fue gestor y artista músico, aunque también incursionó en las artes plásticas, pero más se decantó por arte musical, (el canto, la guitarra y la música en general, eran lo que más le apasionaba) fundador, propietario y director de algunos de los grupos electrónicos más famosos del sur de Bolivia. (Grupo Libertad, Grupo Génesis. Proyecto L, Grupo Prestigio, etc., junto a sus hijos, todos de Potosí y desde Potosí).

Fue gran padre y amigo, padrino y compadre de más de 500 personas entre parientes y no parientes.

En la vida social pública, fue un querido y respetado dirigente político, reconocido por su honestidad y habilidad intelectual, además de gran consejero de las nuevas generaciones. Gran sindicalista y dirigente. De joven y universitario, se unió a las resistencias contra las dictaduras y fue revolucionario en el proceso hacia la democracia.

 En definitiva hizo mucho por Potosí, su tierra, y consiguientemente por Bolivia,  sobre todo al impulsar y fomentar la educación y la igualdad. Se necesitaría muchas páginas, o varios libros enteros para detallar todas estas y otras facetas de este prolífico potosino.

Pero en esta breve semblanza, hablaremos de una pequeña parte de su niñez, como homenaje y para conocer a uno de los potosinos contemporáneos, que luchó por la igualdad y la educación de nuestra patria. Sirva este homenaje a su persona como agradecimiento.




EL COMIENZO.-

En plena ejecución de la revolución nacional, desde el 52, en el máximo apogeo del gobierno del MNR, entre reformas, revoluciones y conflictos sociales, etc., nace un 25 de enero de 1954, el que sería: Pablo Pérez Maita, en Chaquí, Provincia Cornelio Saavedra, del Departamento de Potosí-Bolivia.

Sobre su nacimiento, a manera de curiosidad, él mismo manifestó en algunas ocasiones que había nacido de siete meses, sietemesino,  y de parado. (Es importante mencionar que nacer de siete meses, de pie o parado, en la cosmovisión andina, tiene mucha significancia y simbolismo. Algo considerado fuera de lo común, como una señal o marca de lo venidero).

Tal vez por ello, cuando nació, era muy pequeño y hasta su madre lo envolvía y le ponía más aguayo o bayeta a la parte inferior de la envoltura o del hualtado, para que pareciese más grande de lo que era en realidad, porque decían, era muy, pero muy pequeño. Sin embargo, con los años crecería robusto y fuerte, y de estatura promedio, como todos lo conocieron. 


SU FAMILIA.-

Sus padres fueron: Don Cristino Pérez Tumiri, (Agricultor, sastre, minero y dirigente sindical. Al quien llamaban: “doctor” por sus cualidades y habilidades en la dirigencia minera y por haber aprendido a leer y escribir por su cuenta y sin haber asistido a la escuela, además por vestir en ocasiones especiales traje, paletó o terno de gala).

Por otra parte, fue también artista, hábil con el instrumento del charango y poseedor de una gran colección de charangos en su casa.

Su madre: Doña Severina Maita, agricultora, comerciante, ama de casa, gran mujer, de fuerte carácter, pero amorosa con sus hijos. 

Su abuelo y patriarca fue: Don Estanislao Pérez, combatiente de la guerra internacional del Chaco contra el Paraguay y gran personaje de leyenda en las regiones en que transcurrió su existencia, sobre todo por el sur del país. 

Su padre político fue don Lorenzo Maita.

Su madre política fue doña Gregoria. Una madre y abuela tierna, amorosa y de gran estirpe entre su región.

Fue así mismo, Don Pablo Pérez, el mayor de 10  o más hermanos, de los cuales tres murieron tempranamente y hasta tuvo hermanos gemelos que igualmente fallecieron prematuramente. Entre sus hermanos están: Ana, Máxima (fallecida), Julio, Jorge, Lucía, Juan, todos de Apellidos Pérez Maita. A quienes ayudó he hizo estudiar e impulsó a salir profesionales, habiendo todos ellos ocupado grandes e importantes cargos públicos y privados a nivel nacional.

Su esposa: Antonia Teodora Coro Mamani de Pérez. Profesional graduada en Alta moda y costura, profesional modista en corte y confección, además de comerciante, también fue una gran esposa y buena madre.

Sus hijos: Jose Luis Pérez Coro, Lourdes Cecilia Pérez Coro, Christian Pablo Pérez Coro y Luis Fernando Pérez Coro. A quienes formó como profesionales en varias áreas científicas, filosóficas y artísticas.

Sus yernas: Nancy Flores y Sandra Condori. Mujeres de gran emprendimiento y de fuerte carácter.

Nietos: más de 11 nietos: Ludwig, Erik Tupac, José Leonardo, Ángela, Abigail, Ian, Christian Fabián, Abigail, Alex, Daniel,  Christian Fabián, etc. A quienes amó con todo. Estos son aun niños, pero dando sus pasos en el arte y otra áreas.



LOS PRIMEROS PASOS EN LA ESCUELA.-

Sus primeros pasos en la educación, las inicio y las cursó primero, en la escuelita: Eduardo Abaroa, fundada por el que sería su futuro suegro: Lorenzo Maita, en la localidad de Chaquimayu del Municipio de Chaquí. Antes de trasladarse definitivamente a la ciudad de Potosí. En esa escuelita ya demostraría las habilidades que le caracterizaría.

Es importante mencionar que su suegro Lorenzo Maita, fue un gran personaje, parte de la élite ancestral de los Charka-Qara Qara, inca y Lupaca. Durante su existencia y en el auge de su poder, en varias ocasiones: líderes políticos, mandatarios y presidentes de turno, acudieron a su casa en Chaquí y Chaquimayu, para acordar alianzas o acuerdos con los líderes originarios de la región potosina.

Con mucho esfuerzo junto a otros dirigentes y autoridades originarias de su región fundaron la escuela Eduardo Abaroa en la localidad de Chuquimayu del Municipio de Chaquí en Potosí. Entre otras gestiones que realizaron en beneficio de su gente y su región.


EL ENCUENTRO CON LA PROFESORA DE SU NIÑEZ.-

Como curiosidad, en los últimos años, entre 2016-2017 aproximadamente, Don Pablo tuvo un encuentro muy especial. En aquella ocasión se encontró con nada menos que su primera profesora, aquella, de la escuelita: Eduardo Abaroa.

Ocurrió que Pablo junto a doña Antonia, su esposa, se encontraba un día en el Templo de san Clemente de Potosí o en el domicilio de la instructora de catecismo. Ellos, como muchas veces, habían sido nombrados como padrinos de matrimonio de una joven pareja.

No nos dijo exactamente, si esto ocurrió en las previas a la boda nupcial, o el en el mismo acto de la ceremonia de la boda.

Pero, la instructora de catecismo y preparación, para sorpresa de todos los presentes, había sido en su juventud; profesora de la escuela Eduardo Abaroa de Chaquimayu, una de las pocas escuelitas del área rural de la región de Chaquí en las tierras del Potosí. Y que precisamente, fue en la niñez de don Pablo, su querida profesora.

El encuentro fue casual y sorpresivo para ambos y para todos los que estaba presentes. Ambos, profesora y alumno, se reconocieron casi inmediatamente, ya sea por los nombres o por intuición, esas cosas se quedan en el misterio.

Al verse, constatarse y reconocerse,  se abrazaron y se saludaron emotivamente con mucha emoción, tanto de los dos como de todos los presente, hasta seguramente del cura o párroco de la iglesia.

La profesora, muy emotiva y elegante, ante todos; destacó al que había sido su alumno, que desde pequeño le había llamado la atención, “era mi mejor alumno” el Pablito, decía emocionada y con voz entrecortada por la emoción.

Entonces la profesora comenzó a recordar perfectamente todas las ocurrencias y los momentos con sus alumnos de aquella época y sobre todo del niño Pablito. Que ahora era una persona adulta, profesional, un personaje respetado, padrino de muchos ahijados, en fin, estaba orgullosa de su querido alumno.

Port su parte, Don Pablo, destacó, que a aquella profesora, la recordaba en su niñez,  muy linda, era la más linda profesora. Había llegado a la escuelita muy jovencita y se quedó por mucho tiempo enseñando a los niños en ese establecimiento.

“Era una verdadera señorita” decía, y la admiraba por su belleza y su habilidad en la enseñanza y docencia. Gran mujer de la que aprendió mucho para abrirse camino más adelante. 


EN LA VILLA IMPERIAL DE POTOSÍ. Entre el estudio, revoluciones y nacionalismo.-

Su padre, ya trabador de las minas de Potosí, tomó residencia estable en la ciudad del mismo nombre, y se estableció en varios lugares de las zonas mineras y populosas de la Villa Imperial de Potosí., y así, el niño Pablo, desde muy temprano comenzó a ayudar a su familia y a trabajar junto a su padre en los asuntos de la minería, en el cerro de Potosí.

Entre las zonas o barrios en los que más tiempo transcurrió junto a su familia,  están los barrios populosos y parroquias de La Concepción, San Sebastián, San Pedro y las zonas altas de Pampa Ingenio, Calvario, Mercado Campesino, etc.

Pero una de las zonas entre las que más tuvieron influencia en su crecimiento y formación, fue el barrio de San Juan Bautista, en la zona céntrica-alta de la ciudad de Potosí.

Por aquellas épocas, pese a que se estaban implementando grandes reformas revolucionarias en Bolivia, aún en la ciudad de Potosí, se vivía una intensa discriminación y diferenciación de clases sociales y, la clase minera, era una de las más discriminadas.

Los hijos de mineros generalmente estaban destinados a ser mineros, así mismo los hijos de estos y así sucesivamente en una cadena interminable que comenzaba con la explotación inhumana y que terminaba con la muerte prematura del minero y su familia.

Los hijos de mineros, tampoco estudiaban en las escuelas, primero; porque desde niños trabajaban casi todo el tiempo en las minas y segundo, porque las necesidades económicas no les facilitaba el lujo de permitirse una educación a la manera establecida en las reformas educativas nacionales y revolucionarias.

Sin embargo, por la precocidad e inteligencia del niño Pablo, sus padres lo inscriben para que asista a la escuela y él comienza sus cursos y clases en la escuela José María Linares de la zona San Juan y allí da de alguna manera inicio y continuidad a su aventura con el estudio, la educación, lo profesional y descubre todo un mundo del que estaría consiente toda su vida, que era: la importancia del estudio y de la educación, como una de las bases definitivas de vida de toda persona, además de la importancia de la constancia, la enseñanza e instrucción. Eso lo pregonó e inculcó toda su existencia a todos los que conocía o tuvieron contacto con él.

Es importante mencionar a este respecto, que por aquella época, si un niño de padres mineros, tenía la suerte de ingresar a la escuela, solo lo hacia hasta el nivel básico o primaria.

Y esto tal vez iba a ocurrir con el niño Pablo, pero lo que le salvó de dejar la escuela, fue su propia inteligencia, su carisma con la gente, los amigos, los profesores y sus habilidades tanto en estudio, como en deporte, así como en el arte. Y su gran entusiasmo ante la vida.

Por aquella época, ya niño sobresaliente, es elegido varias veces para izar la bandera nacional en su escuela, todo un honor en su época, y que lo es hasta ahora para los que valoran esos principios morales, éticos y patriotas.

Por todas esas dotes y habilidades, muy pronto fue elegido varia veces para llevar el estandarte nacional, en desfile cívico y ser además, el abanderado de su escuela.

Por aquel tiempo, de igual manera, recibe diploma de honor por ser el mejor alumno de su escuela, (a la edad de 9 a 10 años aproximadamente) cosa notable por todo lo mencionado.

Era algo inaudito por aquella época, y que aún lo sigue siendo, ¿un estudiante hijo de minero, el abanderado, el encargado de izar la bandera y además recibir diploma de honor por ser el mejor estudiante de su escuela?, no era algo que se podía apreciar comúnmente en la distinguida y clasista sociedad potosina.





EL ABANDERADO DE LA ESCUELA.-

Con todo y ello, esa etapa está marcada por una anécdota triste con final feliz, de alguna manera, pues sus padres al enterarse que debía desfilar llevando el estandarte nacional, un 6 de agosto, día de la independencia de Bolivia, desfile de honor que se desarrollaba y desarrolla por la Plaza de Armas de Potosí, debían comprarle uniforme, guardapolvo, zapatos, en fin, todo lo que requería y no tenía. Sin embargo con todo esfuerzo sus padres, le compraron zapatos nuevos, guardapolvo y todo el uniforme de gala, para que lo luciera por el centro potosino ante las autoridades.

Pero el niño Pablo, al probarse los zapatos, aunque muy contento, muy pronto notó que los zapatos, eran algo grandes, el guardapolvo de igual manera, que le cubría casi hasta los pies, aunque todo era nuevo y reluciente.

Aun así, estuvo muy contento, pues nunca antes había tenido algo nuevo que ponerse, no de esa naturaleza y en esas circunstancias.

Por la mañana, muy temprano fue a su escuela muy contento y uniformando, pero pronto recibió la burla de algunos compañeros, por su uniforme demasiado grande y holgado para su estatura.

No sabremos si el niño Pablo, lloró en ese momento, o los enfrentó, no nos dijo, pero al aparecer e irrumpir un profesor, reprendió a los niños y más bien connotó el esfuerzo de sus padres y que Pablito era merecedor del premio de llevar en alto el estandarte nacional por lo que el niño se dio ánimos y orgullo de llevar ese uniforme y portar las insignias patrias como premio por ser el mejor alumno.

Es importante acotar que muchas madres, de ajustados recursos económicos, tenían esa costumbre que se la sigue hoy, de comprar tallas más grandes en ropa para sus hijos, para que estos no la dejen rápido cuando crecieran, que lo hacía rápidamente, y les durase más tiempo y así mismo, en la práctica las sigan usando hasta la eternidad  o la dejasen a sus hermanitos menores para que ellos las luzcan de igual manera. Eran otros tiempos.

Esta y otras varias anécdotas las vivió; unas tristes y otras felices el niño Pablo.

Desde esa vez, fue un ejemplo a seguir para su familia, amigos y conocidos. Él fue el primer profesional de su generación, de toda su familia y de su región.

Así fue el comienzo de su vida profesional. Sin embargo, a punto estuvo de dejar la escuela, ya porque él quería trabajar ayudando a su padre o por otras circunstancias.

Pero, para bien,  y a consejo de buenos amigos de sus papá y de sus profesores, recomendaron a sus padres, que el niño Pablo no debía dejar el estudio escolar  y más bien debían impulsar los estudios y carrera de su hijo, que con toda  la capacidad e inteligencia que poseía, les decían, él iba a llegar a ser alguien en la vida, alguien importante, un gran profesional, una persona que aportaría a su familia y al país, les daría estatus, sería el orgullo de su familia, y sobre todo; un hombre de bien.

Uno de estos buenos hombres que aconsejó a su padre fue: Don Cecilio Coro, hombre generoso, gran artista (charanguista) y ejemplar padre de familia, su esposa fue Doña María Mamani, en la actualidad casi centenaria, mujer de fuerte carácter.

Y cosas de la vida, El joven Pablo, llegaría a casarse con su hija: Antonia Coro, quien quedó huérfana de padre muy niña.

Don Cecilio Coro, por otra parte, fue ahijado de Don Estanislao Pérez, abuelo paterno de Pablo Pérez.

Así, el niño Pablo, dio continuidad a sus estudios escolares, y en los ratos que no acudía a la escuela, trabajaba, ayudando a su padre o en otros quehaceres y necesidades.


EL TRAUMA DE VIVIR DE INQUILINOS.-

Sin embargo, no fue del todo una época muy feliz para él y su familia, pues constantemente sufría de discriminación por ser hijo de minero, por ser humilde, por no poder costearse recreos caros, etc. Y en las casas en que alquilaban, recibía maltratos, no podía jugar abiertamente, ni nada lo que un niño en crecimiento y formación debía tener y que hacer.  

Es importante acotar, que su padre Cristino y su familia antes que tuvieran casa propia, la familia Pérez vivió por mucho tiempo en diferentes domicilios y zonas populosas de Potosí, en alquiler.

En esas casas el niño Pablo, como era el mayor de sus hermanos, recibió constantes maltratos por su condición de inquilinos.  Pero el niño Pablo tenía un carácter fuerte y solía enfrentar a los hijos de dueños de casas e inquilinos  malcriados, y así mismo a los compañeros de escuela abusivos, que trataban de humillarlo. Pero a veces no podía con todos ellos a la vez. Pero con todo y ello, hizo muy buenos amigos entre alumnos y profesores que lo apreciaron y aprecian hasta ahora.

Su padre, lo quería mucho y se daba formas y maneras de darle todo a su hijito querido, por eso compraba frutas y tal vez caramelos con mucho esfuerzo para su hijo primogénito.

Su madre, por su parte, tenía la costumbre dejar estos alimentos en un lugar específico para darle a su hijo cada tanto o cuando tuviese hambre. Pero por un tiempo, misteriosamente desaparecían sin explicación alguna.

Su padre en alguna ocasión, creyó que tal vez era su esposa la que por alguna razón no decía dónde estaban o desaparecían, o tal vez los inquilinos o los hijos de los dueños de casa lo hurtaban, en fin, no había explicación, solo que desapareciera misteriosamente.

Hasta que descubrieron, anonadados, que era los roedores los que hacían aquello. Por ello y por otras circunstancias,  se fueron de esa casa, y tuvieron más precaución a donde iban.

En otra ocasión, pasó algo muy trágico y triste, y fue que uno niño malcriado y cruel, hijo del dueño de casa u otro inquilino, no se especificó, maltrató al niño Pablo, que estaba muy pequeño, clavándole agujas en sus brazos. Su madre no sabía de qué se quejaba su hijo, pero notó que los brazos de su hijo pequeño, estaban hinchado e infectados. Desesperadamente avisó a su esposo y averiguaron ambos todo lo sucedido. Y su padre furioso fue a reclamar a los culpables, pero como no le hacían caso, lo insultaban y denigraban,  enfurecido enfrentó al dueño de casa y lo escarmentó a golpes, pues su padre era de complexión muy fuerte.

Así nuevamente su padre tuvo que buscar otro hogar menos cruel para su familia.

Luego con mucho esfuerzo, pero con gran contento,  sus padres adquirieron un terreno y casa en la Zona de San Roque y Mercado Uyuni. Y así la vida de Pablito, fue más placentera y así comenzaría otra etapa de su vida, que sería una de las más felices para él y para su familia. 

Los maltratos de alguna manera, por lo menos en su casa, habían terminado. 





ENTRE LA NIÑEZ Y LA ADOLESCENCIA, OTRAS HISTORIAS DE SU VIDA Y EXISTENCIA.-

…Ya adolecente y en edad juvenil, el Joven Pablo, (como le gustaba que lo llamen) y ya antes, estando aún en escuela, comenzó a destacar como atleta y deportista, con ello también comenzó una de sus etapas más felices y recordadas de su juventud.

 Por otra parte, así mismo, comenzó su camino hacia el arte, que lo continuaría hasta los últimos días de su vida, no sin antes dejar escuela y enseñanza en todos esos ámbitos.

Por ello la historia y vida ejemplar de Don Pablo, estará presente en quienes sigan el camino del estudio, del deporte y del arte, pero sobre todo de ser útiles y ayudar a la sociedad como personas de bien.

Pues el aportó con su persona y actuar, para que las nuevas generaciones no sufran lo que él había sufrido, como otros de su generación, pero que sin embargo, pese a todo ello, se formó y aún formó a otras personas, como persona de bien, con el ejemplo de su actuar y accionar.

Gracias por todo.

 

*Jose Luis Pérez Coro: Escritor, historiador, artista, filósofo y poeta.

(Archivista-bibliotecario y actual Vicepresidente de la Sociedad de investigación Histórica de Potosí (SIHP)).

Imágenes, fotografías e ilustraciones: Archivo de la familia Pérez. 

 

 






























martes, 9 de enero de 2018

EL MISTERIO DE LA ALACITA



ESTUDIO HISTORIOGRÁFICO, ETNOGRÁFICO, ANTROPOLÓGICO Y SOCIOLÓGICO SOBRE EL ORIGEN DE LA ALASITA EN POTOSÍ. (artículo)



La alasita es una singular y tradicional celebración, que acompañada de una feria muy peculiar; se caracteriza por expenderse ahí, objetos en miniatura. La misma se la realiza en distintas fechas y lugares en Bolivia y en gran parte de América del sur.
La fiesta y feria tradicional de la Alasita o de las Alasitas, en Potosí, se remonta y tiene un origen insospechablemente lejano y original. Estando muy relacionada con la cultura prehispánica andina, entre otras influencias posteriores. 
En este estudio vislumbraremos sus orígenes ancestrales, su sincretismo con la época virreinal y republicana, así como su actual enfoque en el contexto global cultural.
Origen etimológico
La palabra alasita ha suscitado y aun suscita bastante controversia en cuanto a su origen y significado, más aún en su forma de escribirla en castellano. Hasta hace poco la palabra “Alasita” se escribía con “c” y no con “s”, por ello es común encontrar en varios estudios y textos referentes a la misma, que se escriba como “Alacita” y no “Alasita”.  Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y el Diccionario de Bolivianismos; “Alasita es: 1. f. Bol. Feria artesanal”.
Como se observa, la Real Academia Española, (RAE) da una muy ambigua referencia y significado de la palabra “alasita”, pues ni siquiera menciona que se trata en realidad, de una feria artesanal de la miniatura, que es su verdadera particularidad frente a otras ferias similares.
Por otro lado, también se suele nombrarla en plural, con lo que se pronunciaría como: “Alasitas”.
La palabra “Alasita” es con toda probabilidad  un término aimara castellanizado, que según Antonio Paredes Candía y Yolanda Bedregal; quiere decir; “cómprame” o “compra de mí”,  que en castellano transformado en bolivianismo se pronuncia en plural: “Alasitas”.
Por otra parte, según Huáscar I. Vega L.: “La denominación Alacita deriva del verbo aymara alathaña que significa comprar y, alacita equivaldría a cómprame”.
Aunque es probable que la palabra: Alacita o Alasita derive de Alathaña. Es poco probable que signifique “cómprame” pues este concepto mercantil era distinto, sino desconocido al que los aimaras tenían antes de la  llegada de los españoles a América. No existía el concepto actual de compra y venta de productos, sino de algo parecido al trueque entre otras costumbres. Mismas que aún se las practica en gran parte de los andes.
También es común -y así lo resalta Paredes Candía- que el populacho denomine a esta celebración y feria como “las Alasas”, un término reciente, pero muy a menudo utilizado.
Existe también otra transformación en su significado como la que dice: “Vamos a la cita” haciendo una referencia ambigua a ir a la “Alasita” o “Alacita”. O de manera más picaresca, significaría; ir a una cita amorosa, o un paseo amoroso.
Al respecto Huáscar I. Vega L.  Dice algo curioso:
“Conseguí un dato curioso, fruto del cual elucubré algo que peca hasta de gracioso, pero explica de alguna manera el trastoque del nombre Alacita por Alasita (con letra ese en lugar de ce). Resulta que, según Palza, el marques Juan Contreras de Villarreal se asustó muchísimo cuando oyó que la gente de la ciudad hablaban de "el 24 vamos a Alacita" él entendió "vamos a la cita" y pensó que era un código para complotar y alzarse y producirse otra masacre parecida a la del 28 de septiembre de 1814... Quizá por eso cambiaron el nombre por Alasita con ese, pues es harto conocido la notable diferencia en pronunciación que tiene para los españoles la ese de la ce; de este modo es menos probable la generación de ese error en comprensión”.
Lo anterior hace referencia, a los levantamientos insurgentes, las manifestaciones emancipadoras o separatistas, y las guerras de independencia en el Alto Perú, específicamente los ocurridos en la ciudad de La Paz, a comienzos del siglo XIX.
Como se ha podido apreciar, son varias las opiniones respecto a la naturaleza y origen de la palabra Alasita, baste esta pequeña aclaración para dar una idea general de su significado.
En este estudio nos referiremos a esta peculiar feria de la miniatura, simplemente como; Alasita, por ser de uso general, actualmente establecido.
Origen de la Alasita en Potosí
En su comienzo la “Alasita” no fue fiesta ni feria, tal cual se conoce actualmente, es más; el mismo denominativo de “Alasitas”, es posible que haya sido adoptado de la “Alasita” tradicional de la ciudad de La Paz. Donde el Ekeko es su gran protagonista. Y aunque tanto en la ciudad de La Paz, como en la ciudad de Potosí, esta fiesta tiene en la actualidad mucho en común, pero su origen en la ciudad de Potosí va más allá, del que se sospecha de manera superficial.
Esta pintoresca fiesta y feria tiene origen en toda la cultura andina, milenios antes de como se la concibe actualmente. En Potosí como en otras regiones tiene origen en la veneración de las sagradas “Huacas y las Illas”, los ritos ancestrales y costumbres que hasta hoy han llegado casi intactas en su esencia, aunque transformadas y adaptadas por el tiempo y las circunstancias.
La inquisición y la extirpación de ídolos en el Perú.
Las noticias más antiguas de estas costumbres y ritos, se los tiene, gracias a cronistas que a partir del siglo XVI, escribieron lo que los incas, quechuas y aimaras les iban relatando acerca de su cultura y su pasado. Al respecto del tema tratado, son invaluables las noticias que nos traen las relaciones, informes y crónicas relacionadas con la denominada campaña de  la “Extirpación de Idolatrías en el Virreinato del Perú” y la inquisición. La misma fue una gran campaña sistemática para averiguar quiénes practicaban estos ritos y costumbres, considerados diabólicos para los religiosos españoles. Así mediante un cuestionario y método estricto, no exenta de engaños, tortura y amedrentamiento; hacían confesar la práctica de estos ritos y a que deidades iban dirigidas las mismas. Esto involucró a todos a los pobladores  del antiguo Imperio Inca, y no solo para saber quiénes eran considerados o sospechaban de ser herejes, sino también;  a cuales y a que dioses rendían culto, con quienes y cuando lo practicaban.
De aquellas oscuras campañas evangelizadoras, quedaron varios informes, como el famoso y detallado libro de Pablo José de Arriaga, intitulado; “Extirpación de Idolatrías en el Perú” publicado en 1621. En este libro se detalla ciertas costumbres, ritos, etc., que aún hoy se practican en esta parte de América, referentes a las Huacas. Ahí se nombran varios dioses o deidades andinas, a los que se reverenciaba en los andes ancestrales. Y de los que muchos perviven aun hoy.
Las sagradas Huacas.
Las Huacas no tienen una definición exacta de lo que son y no son. Pueden ser objetos materiales, como también objetos y  seres no materiales. Generalmente se las asocia a las montañas, ríos, lagos, caminos, senderos, etc., sitios y lugares que tienen una significación trascendental en la cosmovisión del hombre andino. Pero no solo eso, una Huaca también puede ser un objeto precioso, ya natural o moldeado por el hombre; como esculturas o figuras que representan a seres sobrenaturales, antropomorfos, animales o antepasados humanos convertidos en entes protectores, o incluso deidades. Así una piedra aparentemente común, puede ser considerada una Huaca, por las características históricas o la forma especial que tenga. En la antigüedad, todos los habitantes de los Andes tenían alguna o varias huacas en sus casas, en sus poblados y en sus territorios. Hasta hoy, esta costumbre ha prevalecido en varias regiones, que junto a las llamadas Illas, tienen mucho en común.
Las Illas.
En los andes se conoce como Illas, a un sinfín de objetos y rituales con significados varios. Así Ludovico Bertonio, en su diccionario; “Vocabulario Aymara”, ofrece la más antigua noticia y significado de la palabra; “Illa”, en la que manifiesta que es: “Cualquier cosa que uno guarda para provisión en su casa, como chuño, maíz, plata, ropa y aun las joyas”.
Enrique Oblitas Poblete, por su parte; en su gran obra “Cultura Callahuaya” sostiene que “Las “Illas”, son amuletos que tienen forma de llamas, ovejas, alpacas, etc., o sea ganado de toda clase, piedras preciosas, raras o de gran tamaño, las monedas antiguas también son Illas, estos amuletos tienen el objetivo de procurar el procreo del ganado, la protección contra el rayo, las enfermedades, el zorro, los cóndores, etc. Las piedras preciosas, pepas grandes de oro, la piedra bezoar obtenida del hígado de los venados, llamas y vicuñas, las piedras obtenidas de los aerolitos, y conchas marinas, son Illas que tienen por objeto llamar la fortuna. Las Illas de plata, son monedas antiguas que se colocan en bolsas de guardar dinero y las cajas fuertes para que atraiga la plata y esta acumularse en cantidades considerables”.
Así pues, estas variadas “Illas”, son el origen de los característicos objetos que se pueden encontrar en una feria tradicional de Alasita.
Como se dijo anteriormente, el origen de esta costumbre no estaba ligado a la fiesta y feria de la Alasita tradicional actual, misma que se manifiesta en forma de feria comercial con objetos para adorno entre otros variados objetos, como se conoce actualmente.
Estos objetos de los que habla Bertonio y Oblitas Poblete, respectivamente, eran objetos que entremezclados de ritos y costumbres especiales, generalmente eran heredados de generación en generación. Obtenidos como regalos, o ya hallados, encontrados, o sustraídos en algunos casos, como resultado de batallas y  guerras, en las que se obtenían estos objetos, o  ya simplemente intercambiados o fabricados por ellos mismos. Otorgados en muchos casos por poderosos sacerdotes, como retribución de algún favor o servicio, etc. Es imposible precisar el origen de procedencia. Sin embargo se sabe que antiguamente existían lugares sagrados de culto y peregrinaje, a los que se acudía desde los lugares más lejanos de los andes para rendir culto a las Huacas y a las deidades más poderosas. Es probable que en estos sitios se ofrecieran estas “Illas”. Un ejemplo de ello son lugares de culto como Tiahuanaco, el Cerro de Potosí entre otros sitios construidos o naturales.
Las Illas y objetos en miniatura en casas y la feria de la Alasita en Potosí.
Es común aun hoy ver en los hogares de las provincias potosinas, vestigios de esta ancestral costumbre. En lugares especiales de sus casas, ellos guardan este tipo de objetos, no como adornos, sino como “Illas”, así se puede observar además de monolitos; esculturas en piedra y cerámica, monedas antiguas, piedras preciosas y raras, etc. Todos estos objetos en gran parte, se presentan en miniatura, donde destacan los objetos cotidianos de trabajo y los animalitos, encontrándose así; llamitas, vaquitas, caballitos, así como diminutas mulas, alpacas, etc., acompañados de pequeños arados, picos y palas; todas de factura pequeña, que  ellos consideran vitales en su cotidiano existir. En ciertas épocas ellos los adornan con mixturas y confetis, realizando las ch’allas tradicionales, entre otros rituales.
k’oas y Ch´allas.
La ch´alla es un acto significativo e importante, de gran simbolismo telúrico  y universal en el mundo de la tradición de los Andes. Todo acto importante debe estar precedido de una ch´alla. Una ch´alla es un acto ritual que consiste en realizar una ofrenda significativa y de fe. Generalmente se la realiza con una libación de líquidos y bebidas espirituosas que se esparcen y rocían en la tierra y en el lugar sagrado, al que se dirige la ch´alla. También se suele ofrecer sahumerios que van acompañadas de cantos, oraciones y rezos, dirigidos a lugares sagrados, a santas y santos católicos, así como a deidades del mundo religioso andino. La ch´alla Es un acto en señal de agradecimiento y respeto.
Esta y otras prácticas, estaban prohibidas en la época de la colonia como se dijo antes, así que estas manifestaciones y actos rituales, eran escondidos y ocultos a la inquisición católica. Pese a estas prohibiciones, munchas de estas costumbres coexistieron ocultas a la extirpación de idolatrías practicadas en la dominación española. Así pues, resulta increíble cómo estas costumbres sobrevivieron hasta nuestros tiempos. Aunque con un carácter más sincrético, sobre todo en los centros urbanos.
Revitalización de las costumbres ancestrales de los Andes.
Con la llegada de la república de alguna manera estas prácticas fueron retomadas y adaptadas o simplemente readaptadas ya abiertamente por los nativos autóctonos. Con lo que las mismas volvieron gradualmente más fortalecidas. Así se empezaron a distribuir estos objetos en miniatura, de manera más inclusiva en la sociedad indígena e incluso se extendieron a la sociedad mestiza y criolla de comienzos de la república, aunque adquiriendo para ello; un carácter más sincrético. De esta manera en las fiestas patronales provinciales de aquella época, los parroquianos católicos y paganos del siglo XIX, ofrecían y adquirían estos objetos en miniatura, los llevaban y los hacían bendecir, ya con sacerdotes católicos o sacerdotes paganos autóctonos, con la esperanza y creencia de que su negocio, quehacer laboral o ganado (en el caso de agricultores y ganaderos) se acrecentaría con ello, o que al adquirir una casa en miniatura; obtendría la misma, ya en tamaño natural. Existían y existen gran variedad de objetos miniaturizados relacionados con distintas actividades. Esta curiosa costumbre pronto llego a los pueblos mestizos y luego a las grandes ciudades, donde los mestizos, también tenían de alguna manera las mismas costumbres de una fe religiosa sincrética.
Con el tiempo estos pequeños productos, fueron enriqueciéndose en variedad, para luego ser comercializados, y hasta la gente citadina comenzó a adquirirlos, en especial; aquellos objetos  concernientes a la labor particular que realizaban en sus trabajos. Desde objetos como; casas y terrenos en miniatura, hasta complejos y detallados ingenios mineros (para dueños o trabajadores de minas) entre otras -todas en miniatura- ofrecidas en estas ferias; relacionadas con la minería en Potosí.
Cabe hacer notar que estos objetos en miniatura, no solo se delimitan al quehacer laboral, sino a los deseos por obtener bienes materiales e inmateriales. Así el populacho adquiere casas, terrenos, edificios, automóviles para todas las necesidades y gustos particulares, etc., asi como también certificados académicos, no faltando amuletos u objetos para el amor entre otras variedades.
Debe aclararse que estos objetos no se expendían en ferias especiales denominadas Alasitas, como lo es ahora, sino que se expendían en las fiestas patronales regionales, ya en los atrios de las iglesias, o en plazuelas cercanas a la misma. Ese es el verdadero origen sincrético de esta costumbre en la ciudad de Potosí. Proveniente de las provincias y áreas rurales cercanas y lejanas, hasta asentarse plenamente en  la ciudad. (Esta fiesta de las Illas y objetos en miniatura en Potosí, está en la actualidad, muy influenciada por la fiesta similar que se la realiza en la ciudad de la Paz, que aunque tienen un origen ancestral común, no son las mismas) No fue sino hasta comienzos del siglo XX, que se comienza a establecer espacios fijos para este tipo de productos, en los que estos ya no eran tomados exclusivamente como Illas, sino como objetos de curiosidad, ya para adorno, decoración, juguetes para niños y niñas  o simplemente como objetos de llamativa curiosidad. Poco a poco fueron implementándose otros productos característicos por ser cada vez más llamativos y novedosos, incluyéndose alimentos y golosinas. Para convertirse al fin, en una feria exclusiva de la miniatura, con lugar fijo para ello. Fijándose fecha como el domingo de Pentecostés para realizarla por uno, dos, tres y luego cuatro domingos seguidos. La fecha como se advierte, es el de una fiesta religiosa, la de Pentecostés y la de Espíritu, donde es tradición en Potosí, realizar k’oas y Ch´allas en esa fecha exclusiva.
Esta característica de complejo sincretismo cultural religioso se ha mantenido hasta la actualidad. No es de extrañar entonces, que estas famosas y curiosas ferias de miniaturas, tanto en la ciudad como en las provincias del departamento de Potosí, se las realice, como hace siglos, en fechas  que coinciden sospechosamente con las fechas y fiestas religiosas patronales católicas, y las fechas y fiestas paganas ancestrales de los  nativos autóctonos  de las tierras potosinas. Entremezclándose así, ambas culturas.
Por ello no es del todo coincidencia que en el santuario de Manquiri, (famosísimo santuario, ubicado a pocos kilómetros del a ciudad de Potosí) también se realice una feria, donde se expenden objetos en miniatura , como casas, automóviles, fajos de dinero, títulos profesionales entre otros varios objetos.
Otra feria de miniaturas, muy conocida desde antaño, se la realiza en la zona de San Juan, para la fiesta de Guadalupe, también en Potosí.
En la gran fiesta de San Bartolomé, también se ofrecen este tipo de productos. Y tanto en Manquiri, como en la fiesta de San Bartolomé, ambas en el departamento de Potosí, se realiza la peculiar costumbre de construir pequeñas casas de piedra, con la gran fe de que la misma, se haga realidad, ya en tamaño natural. Esta costumbre como ya se dijo, se ve en varias fiestas patronales del departamento de Potosí. Que confirma el verdadero sentido de esta fiesta tradicional en la Villa Imperial de Potosí.

Jose Luis Pérez Coro
Artista, escritor e investigador historiográfico.
Más información visitar el sitio; potosienlahistoria.blogspot.com